Momentos

•marzo 12, 2009 • Dejar un comentario

Aquel día, cuando advertí decepción en Miller, supe que debía dejar atrás el recuerdo de mis antiguos amigos, para dar la bienvenida a los nuevos. No sin antes sincerarme con él, el mejor  y más atento oyente sobre la tierra. Me miró atentamente durante horas, con sus diminutos e intensos ojos, a medida que cambiaba de posición. Cada palabra de mi discurso era como una clave de cercanía y complicidad, a su modo me consolaba, consciente de que mis lágrimas eran un adiós doloroso a una parte de mi pasado, y los recuerdos que habían dibujado mi ser en el ayer, se esfumaban para no herirme más en el mañana. Al final, acabamos acurrucados en una esquina.

Yo escuchaba su corazón e imaginé que me sumergía en su interior, allí en la oscuridad, una luz latía saludándome, y al abrir los ojos, su imagen juró que jamás me abandonaría. Aquella promesa me devolvió la maravillosa sensación de ser indipensable para alguien

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De vuelta

•marzo 11, 2009 • Dejar un comentario

Conecté con él en cuanto lo vi. Sus bigotes puntiagudos me cautivaron desde el primer instante. Por eso no podía permitirme el lujo perderle, pues era lo único verdaderamente cercano que había en mi vida. A fuerza de convivir, de regalar cariño, uno acepta a su prójimo con humildad, y sobretodo con paz en el alma. Miler es un ratón, por eso reclamaba mi atención sin preocuparse por exigir demasiado, y sería un acto irracional impulsado por su condición animal pero… ¡tenía razón! . Yo tenía a mi alcance la posibilidad de salir a flote, pero estaba empeñada en aferrarme al dolor, había luz en la oscuridad y sin embargo yo cerraba los ojos y seguía a ciegas por una realidad teñida de sombras, consciente de ser víctima porque sí.

12·Altibajos

•octubre 16, 2008 • 5 comentarios

Aunque no me siento decepcionada ni abandonada por vosotros, hay algo dentro de mí que me roba el aliento a cada instante y me impide sonreír. No es culpa vuestra y pronto tendré el valor suficiente para confiaros mi desdicha y arrancar con decisión de mis adentros, cada partícula que me atormenta. Sois, junto con Miler, el único tesoro que poseo.

Os tengo anudados a mi alma para no perderos jamás.

Telma

11·Regresar al pasado

•octubre 9, 2008 • 4 comentarios

Ayer encontré una foto de Natasja en el baúl. Pasé la noche en vela observando aquel retrato y recordando las tardes hermosas que pasé junto a ella. Durante las primeras horas de insomnio, Miler, el ratón, acudía al desván de vez en cuando y permanecía frente a mi, desconcertado .De algún modo yo estaba transmitiéndole nostalgia y se mostraba apenado. Hacia las 00:00 h regresó por última vez, se introdujo bajo mis piernas y se quedó allí, inmóvil, por unos instantes; después se marchó y no volvió más, pero la expresión de su rostro mientras dejaba el desván era inquietante, parecía decepcionado y confuso al mismo tiempo. Cómo si ya no encontrara en mi, aquello que una vez le resulto atractivo, la razón por la cual, un día nos complementamos.

10·Mi nuevo amigo II

•septiembre 22, 2008 • 3 comentarios

Estaba muy decepcionada después de haber ahuyentado al único ser vivo, que se me había acercado desde hacía una eternidad. Abatida me senté en el suelo, junto a la pared más oscura, y sin poder reprimir las lágrimas, caí de nuevo, me entregué a la soledad.

Tras unos minutos, mi amigo peludo regresó inquieto, dibujando círculos a mi alrededor, advertí, entonces, que llevaba algo en la boca, estaba impaciente por entregármelo y extendí la mano siguiendo a mi intuición. No reconocí lo que era inmediatamente, pero cuando percibí el aroma de aquella cosa, adiviné un montón de detalles sobre la criatura que me visitaba.Recordé algunas cosas que Natasja me había contado cuando éramos amigas: ¡Era un ratón! y me había regalado un trozo de queso. No pude hacer nada más que aferrarme a él, le abracé con fuerza, la ternura que me invadía creció y se prolongó durante unos instantes hasta convertirse en una profunda emoción.

-gracias, amiguito, gracias… no puedo comer… pero estoy muy agradecida-

9·Mi nuevo amigo

•septiembre 22, 2008 • 5 comentarios

¡Qué susto aquel día! Aquella criatura me observaba meneando la nariz, y me dije: -¡oh Dios mío! ¡este animal está hambriento!- Ya podía verme despedazada y esperaba aterrorizada, a que la fiera se abalanzase sobre mi. Pero no pensaba resignarme, aún sabiendo que iba a morir, tenía que defenderme:

-oye tú, animalucho infecto, si te atreves a ponerme un solo bigote encima, mi amigo el elefante te aplastará sin piedad. Pero cuando desvié la mirada, Thor ( el elefante) seguía inerte, cómo de costumbre. No movía un músculo, el muy holgazán. -Esto no va bien- pensé.
Plan B: intenté poner voz de bruja despiadada y le dije: -Tú crees que mis manos son mullidas, están rellenas de goma-espuma, sí, pero tengo uñas retráctiles…¡já! eso tú, no lo sabías…
Pero nada, el bichito me miraba anonadado, en la misma posición, y a decir verdad, no había mostrado ni un solo diente. Alargué el brazo hacia él, en son de paz, pero se asustó y se introdujo en un agujero de la pared, cómo alma que lleva el diablo.

-¡jolines!, ¡hay que ver qué bruta soy!-
-¿hola? ¿criatura peluda? ¿estás ahí?-
Pero el animal no daba señales de vida.

8·El Inquilino

•septiembre 16, 2008 • 1 comentario

Ayer inicié, gracias a vuestros comentarios, una nueva vida en el desván. Soy prisionera del olvido y la oscuridad, sí, pero mi espíritu se irá liberando paso a paso con vuestra ayuda, pues el alma es lo único que he podido conservar en este interminable destierro, es lo único que siempre fue mío de verdad.

Parece que las novedades vivieran en una comunidad, situada al norte de otra dimensión, en una placita más allá de la realidad. Imagino que son señoras que llevan sombreros en forma de N y habitan en un ruinoso edificio. Se llaman por teléfono y se mandan telegramas. Cuando una novedad acude a algún lugar, las demás siguen sus pasos de inmediato, para así llenar de algún modo, las vidas que un día se marchitaron.

Estaba yo pensando en vosotros, absorta por completo, cuando comencé a oír sonidos muy extraños. ¡Me asusté mucho!, para mi, era el mismo individuo que aporreaba la puerta y gritaba mi nombre hace unos días. Así que permanecí petrificada durante un momento. Pero los ruidos eran demasiado débiles, cómo afónicos. Luego se volvieron rápidos, casi frenéticos…cómo gotas de agua cayendo sobre la madera. Y entonces, una criatura peluda apareció frente a mi. Sus orejas eran grandes y redondas,cómo un sombrero, su nariz rosada, se movía a un ritmo delirante , sus ojos eran diminutos y negros, contrastaban con su pelo blanco y su largo rabo ondeaba en el suelo al son de las cuatro patas.