1·Hoy
Han caído tanta hojas desde que estoy aquí… perecían ante mis ojos a cada otoño, tiñiendo de mostaza las aceras. Así quedaban desnudos los árboles un año más. Para ellos había pasado mucho tiempo, para mí tan solo era un día más de soledad, de horas grises sentada en la ventana, observando el tránsito, a través de pequeñas rendijas en las tablas de madera, que cubren la vieja ventana. Tan sólo podía hacer una cosa más, y era regresar a la sombra, a la zona oscura y sucia de mi desván. A la espera de volver a ser quien era ayer, y sentir el calor de aquellas manos que un día me sujetaron.


