2·Hoy
Desde que trajeron el viejo ordenador, las horas son menos grises, han mudado su triste matiz anterior, por un añil más vivo, que aunque no es verde esperanza, me enciende un poco el alma .
Hoy me olvidé, incluso, de ver pies y más pies merodeando en el exterior. ¡No me he acercado a la ventana ni un instante! He pasado el día practicando con el teclado, pues para mí no es fácil escribir con estas manos.


